En la actualidad, el número de pobres de la Argentina es de 20 millones de personas. La realidad del conurbano bonaerense habla de un crecimiento en los últimos 5 años de una cifra de 390 asentamientos marginales a casi 1.000, lo que se traduce en un 85% del total provincial. Ante esta realidad de pobreza ¿qué hacemos como sociedad? ¿Como individuos? ¿Como país? Lo más fácil es desviar la mirada hacia adentro, preocuparnos por cómo estamos nosotros y nuestras familias. Son síntomas de una sociedad de consumo, individualista y apática por los problemas sociales que presenciamos día a día. En muchos casos se debe a que vivimos el día a día siempre apremiados por nuestras obligaciones y responsabilidades, o simplemente tenemos el prejuicio de que el pobre es pobre porque quiere; a esto también se suma la actitud paternalista y asistencialista del gobierno que no da pie a que las familias se esfuercen por salir adelante por su propio esfuerzo, sino que las condena a un círculo de pobreza.
Ante esta situación desalentadora, los jóvenes tenemos que ser actores protagónicos del cambio. Muchos ya estamos asumiendo ese compromiso con los más pobres de una manera seria y profesional, porque creemos que es posible erradicar la extrema pobreza y los problemas asociados con ella. Por eso, desde Un Techo para mi País, buscamos comprometer a toda la sociedad con la realidad que viven miles de familias, a través de la construcción de viviendas de emergencia y la ejecución de planes de habilitación social.
Un Techo para mi País es una institución latinoamericana liderada por jóvenes universitarios que se encuentra presente en 12 países: Argentina, Uruguay, Chile, El Salvador, Perú, Guatemala, Costa Rica, Brasil, Ecuador, Paraguay y Colombia. En Argentina trabaja en Buenos Aires, Córdoba y Río Cuarto, con la participación hasta el momento de más de 2.500 jóvenes en la construcción de 372 viviendas. Cada oficina se encuentra en etapas distintas, pero trabajando bajo el mismo modelo de intervención: Construcción de Viviendas de Emergencia, Habilitación Social y Vivienda Definitiva.
Desde Un Techo para mi País, creemos que la participación voluntaria y en equipo en una construcción es una oportunidad para romper prejuicios como camino hacia la integración social y por eso invitamos a toda la sociedad civil a sumarse a esta iniciativa.
Hugo E. Cortés S.
Director Social

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