Texto: Daniela Medina Troccoli, Venezuela

No hay nada más gratificante que dar sin esperar nada a cambio, pero lo es mucho más si aquél que lo recibe está realmente necesitado. Esta es la historia de un grupo de jóvenes que hace no mucho decidieron reunirse para alegrarles la vida a los niños de los hospitales de Venezuela.

Todo comenzó en el 2005, a raíz de la vaguada que azotó las costas venezolanas, cuando un grupo de jóvenes encabezado por Lilver Tovar y Jorge Parra comenzaron a visitar a los damnificados en los distintos centros de acoplamiento. Su propósito general era aliviar el sufrimiento de niñas y niños pacientes de los hospitales a través de actividades lúdicas basadas en la técnica Clown (payaso) y respetando el estado de cada niño, los deseos de la familia y el entorno hospitalario.

Los integrantes de Doctor Yaso visitan semana a semana los distintos hospitales, orfanatos y refugios de la ciudad capital y la provincia vestidos de payasos y cargados con globos y pompas de jabón, con el único objetivo de regalarles una razón para sonreír a todos aquellos niños que no tienen oportunidad de disfrutar de una vida tradicional como los demás.

Para escribir este artículo tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de estos payasos en una de sus visitas a los hospitales de la ciudad capital y quedé maravillada con su obra. Cuando los payasos llegan a cada división se acercan al grupo de enfermeras para informarse sobre las enfermedades y especificaciones que se deben tomar en cuenta. Luego de esto, y antes de entrar en cada cuarto, piden permiso a cada niño para poder jugar con ellos. Si el niño les permite entrar, lo cual ocurre la mayoría de las veces, dedican un buen rato a jugar con cada niño, divirtiéndolo con instrumentos musicales, magia y malabarismos. Cada payaso es dueño de su propio show y se vale de todos sus recursos para hacerle pasar al niño un momento feliz y diferente.

Todos podemos formar parte de Doctor Yaso. Comunicadores sociales, nutricionistas, enfermeros, ingenieros, médicos, abogados y estudiantes de preparatoria son sólo algunas de las ocupaciones de estos jóvenes. Sin embargo, formar parte de este grupo amerita una preparación de varias semanas.

Gracias a esta experiencia decidí sumarme al grupo de Doctor Yaso y actualmente estoy culminando elcurso de dos semanas de entrenamiento para ser voluntaria. En este entrenamiento un grupo de aproximadamente 20 personas de las0 más amplias y distintas disciplinas recibimos una preparación que aborda desde cómo tratar a un niño hasta cómo hacer un perro pequinés con globos. Aprendemos a perder el miedo escénico haciendo el ridículo, a crear un show desde cero y a reírnos de nosotros mismos. Luego de la preparación, todos los voluntarios estaremos listos para empezar a visitar hospitales asistidos por un coordinador que nos acompañará durante toda la sesión.

Ser parte de Doctor Yaso y ayudar a reír riendo ha sido una experiencia increíble.