Texto: Pablo Mekler, Salta, Argentina

Fue un privilegio haber sido elegido para viajar con la Universidad Católica Argentina a Salta. Llegar ahí… donde no existen las nubes, donde el cielo no tiene fin y las estrellas no se pueden contar. En ese lugar los chicos sonríen como nadie y, como en ningún otro lado, ese ánimo se vuelve contagioso por la simple razón de estar y jugar con ellos.
Las casas de adobe, sin luz, sin gas, sin agua y llenas de necesidades hacen pensar a uno que a veces no entiende nada de la vida.
Fue increíble conocer en un lugar tan recóndito como el valle de la Quebrada del Toro a la gente que vive ahí y que recibe una sola vez al año la visita de misioneros: les abren sus puertas de madera de cactus y les ofrecen lo que no tienen. Esas dos horas por año que pasan juntos, llenas de emoción y alegría, hacen que uno quiera pasar por su humilde hogar todos los días, simplemente para recibir ese saludo acompañado de la sonrisa más honesta.
Es un lugar que yo no conocía, un lugar del que alguna vez me contaron, pero verlo con mis propios ojos fue un antes y un después en mi vida.
Todo cambia después de vivir unos días con tanta falta de todo y, a la vez, tan completos. Te quedás pensando… ¿Quién necesita realmente ayuda?… ¿Ellos o nosotros?
Más información:
http://pablomekler.blogspot.com


No hay comentarios aún para " Magia en la cumbre "
Agrega tu comentario