Gracias a una idea de Harold Pichi, de la organización “Otro mercado al Sur”, se está confeccionando una remera de puro algodón que nace en una comunidad toba del Chaco argentino y termina comercializada en tiendas de de Italia. Una cadena textil que en su camino habla de dignidad, trabajo e identidad.

Texto: Rodrigo Podestá - Fotos: Mariano Cattaneo

“Lo que tiene de particular esta remera”, explica entusiasmado Harold Pichi, coordinador de la cadena productiva, “es que en su creación están involucrados en su mayoría actores de la economía solidaria: el algodón es de la Unión Campesina, conformada por indios tobas, los tejedores y tintoreros son de la cooperativa “Textiles Pigüé”, una fábrica recuperada por sus obreros, y los confeccionistas son de la cooperativa “La Juanita”, creada por el Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Matanza”. Todos y cada uno participan poniendo su grano de arena en lo que se bautizó como “Cadena Productiva Textil Justa y Solidaria”.

El poder de las alianzas
La idea nació a principios del 2005 con el objetivo de asociar en una cadena productiva a diversos actores sociales que estaban desarrollando en forma autónoma proyectos donde vinculaban lo social con lo empresarial. Intentos por crear una economía más humana y amistosa.

“Esta cadena textil es muy original”, explica Pichi, “porque involucra a actores que no son los clásicos del comercio justo, como es el caso de los productores rurales y artesanos, en este proyecto entramos en una dimensión industrial sumando a las fábricas recuperadas y las cooperativas de desocupados. Además, la cadena tiene un gran valor agregado, ya que no se limita a la exportación de materias primas, sino que suma la manufactura en el país de origen”.

La remera nace con el algodón que cosechan a mano cientos de familias de comunidades tobas de la región de Pampa del Indio, provincia del Chaco, quienes reciben por tonelada de algodón un precio mayor, y más justo, que el que recibirían por venderla en los mercados tradicionales. Luego es tejida y teñida en la ex fábrica de zapatillas y ropa deportiva “Gatic” de Pigüé, que en 2002 iba a cerrar sus puertas por la crisis dejando a miles de personas en la calle, pero fue recuperada por sus trabajadores con el lema “ocupar-resistir –producir” y rebautizada “Cooperativa textiles Pigüé”.

Finalmente, la remera llega al taller de la cooperativa “La Juanita”, donde es cosida y confeccionada por los integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados de la Matanza. El grupo, liderado por Toty Flores, trabaja hace años en una tarea ejemplar: reconstruir su dignidad a través del trabajo. Y su primer paso fue determinante: dijeron “no” a los planes que les ofrecía el gobierno por ser desocupados. Para ellos recibirlos tenía un solo significado: no tener la fuerza para desarrollar sus emprendimientos, como el del taller textil.

Una apuesta al futuro
“Hay que apostar a esta remera porque está hecha en un 100% en una estructura de economía social”, explica Luis Skupieñ, asesor técnico de la cadena textil en el Chaco, “y es una remera que habla de solidaridad, de un intento por incluir a gente que está marginada hace mucho tiempo. Cada remera es un granito de arena para sacar de la pobreza a las comunidades más carecientes de la Argentina”.

Se enviaron a Italia 40.000 remeras que van a ser comercializadas por “Otro mercado al Sur” y “Altromercato”, organización de comercio justo italiana que nuclea a varias cooperativas y tiene una red de 300 tiendas donde venden productos de economías solidarias de todo el mundo. “La idea de apostar a esta cadena es demostrar que se puede producir de una manera sustentable”, expresa Stefano Magnoni, vicepresidente de Altromercato, “donde los diferentes actores sociales puedan recibir su sueldo, mejorar su calidad de vida y que el producto final sea capaz de competir en un mercado tan fuerte como el italiano”.

Más información
Las remeras se compran en “Otro mercado al Sur”, Calle 10 entre 54 y 55, La Plata.