Fotos de MediaPila

Tienen ganas de cambiar el país. Aunque el camino por recorrer es largo, Fundación Media Pila País no baja los brazos para dar trabajo a los que más lo necesitan.
Texto: Juan Alberto Gómez

“En mi opinión es algo grande, muy grande, o al menos apunta a serlo. La idea es poder combatir la pobreza extrema en la que tanta gente se encuentra hoy en la Argentina. Que lo parió, pensé, es casi imposible hacer nada: darle un litro de leche al flaco que te toca el timbre, una monedita al chiquito del semáforo, una ayudita al ciego del tren y muchos otros actos de caridad que uno puede hacer no alcanzan a solucionar nada… El proyecto del que te hablo apunta a integrar a los extremadamente pobres en nuestra sociedad, y que logren salir de la miseria. Tal vez sea un sueño, tal vez sea una idea loca, pero yo personalmente le veo patas y creo que puede llegar a caminar. Yo quiero saber si estás interesado en el tema y si querés dar una mano… Lo ÚNICO que se necesita es tener pilas, iniciativa y algo de tiempo…”

Cuando José María Sarasola envió este email a un grupo de amigos, lejos estaba de anticipar la respuesta que iba a tener. Porque de los 20 contactos a los que fue enviado, 60 personas respondieron.

Después de tres años y medio, este email se transformó en Media Pila, una organización sin fines de lucro que da trabajo a más de 30 personas de muy bajos recursos para que se integren socialmente y puedan salir de la indigencia de la manera más digna: ganándose el pan con el sudor de su frente.

José María había vuelto de un largo viaje a Australia en 2001, encontrándose con un país devastado económicamente y con mucha gente recluida en las calles. Con muchas ganas de hacer algo para revertir esta situación, se lo contó a su hermano, Sebastián: “Nos dimos cuenta de que había gente que tenía ganas de hacer algo, y entonces decidimos armar una reunión en un galpón, para entre todos poder ir dándole forma y color a ese proyecto que estaba en el aire”. Decidieron hacer remeras, y con sus ahorros compraron dos máquinas de coser y tela.

María Leiva, ex cartonera, que hace 3 años trabaja con Media Pila, cuenta: “Yo iba al comedor Niño Jesús de Chacarita y ahí conocí a José. Un día me dijo: quiero que empieces mañana a trabajar”. Así, convocaron a otros que se encontraban en su misma situación a sumarse al proyecto.

“Hacíamos 20 ó 30 remeras para vender en nuestro círculo de amigos, nos repartíamos de 3 a 6 remeras cada uno y las vendíamos durante el fin de semana, para el lunes volver a juntarnos y tener la plata de esas remeras, comprar más tela y pagarles el sueldo a las chicas”, dice Sebastián Sarasola, Coordinador de Ventas. Primero fueron 20 remeras, luego 40, 50, 100, 200, y hoy hacen más de 3.500 remeras por año, que se venden en colegios, universidades y parroquias.

Más adelante compraron nuevas máquinas para donárselas a las trabajadoras y que pudieran independizarse de la Fundación a través del padrinazgo de una empresa o marca que necesitara de sus servicios. En este proceso se encuentra un taller, de los seis que están localizados en Capital Federal y Gran Buenos Aires.

“Nosotros no les damos el pescado, sino la caña de pescar” dice Sebastián, y reconoce el esfuerzo diario que implica Media Pila: “Yo me duermo y me levanto siempre pensando en esto, y es un placer saber que hay gente a la que le hemos cambiado la vida, gracias a un simple empuje, ganas y media pila que nos pusimos. Creo que yo si hubiese estado en su lugar me hubiese gustado que me dieran una mano”.

Y concluye: “Lo que queremos es concientizar de que con este proyecto podemos lograr algo, un cambio de mentalidad. Y por eso vamos a los jóvenes, para contarles que un grupo de 5 amigos nos juntamos y que hoy estamos logrando esto, que 30 mujeres tengan un sueldo, una vida digna. Que otro país es posible”.

Más información:
Fundación Media Pila País
Montevideo 665, 1° piso, OF. 108
(5411) 4373-2167
www.mediapilapais.com