Es porque el CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral), que desde febrero tiene suspendido la programación teatral de la segunda mitad del año por la puesta en venta de la sede que alquila, ha encontrado un nuevo espacio en el centro porteño. Allí, el espectáculo independiente volvería en tres meses, gracias a la movilización de toda la comunidad artística.

Texto: María Alicia Alvado | Fotos: CELCIT

El chileno Sebastián Vila estaba de vacaciones en su país cuando se enteró que la obra que iba a estrenar como director en la segunda mitad del año, y que ya estaban ensayando, había sido cancelada junto contoda la programación teatral que el CELCIT tenía proyectada para el segundo semestre de 2007, en su sala de Bolívar 825.

“Perdemos el CELCIT” decía el mail a través del cual el presidente de la institución lo ponía al tanto de la inusual situación de incertidumbre que comenzaba a transitar este centro de formación y difusión teatral sin fines de lucro.

Es que los dueños del inmueble alquilado durante los últimos 14 años, lo sacaron a la venta el pasado verano; lo que planteaba un escenario de inminente pérdida de la actual sede sin que se avizorara una alternativa para su reemplazo inmediato.

Cuatro meses después, el panorama parece mucho más optimista y está casi garantizada la continuidad de las actividades en un nuevo local de alquiler, mientras avanzan las tratativas para mudarse a una sede permanente y definitiva, algo de lo que ya se ha hecho eco el gobierno nacional.

La nueva perspectiva que se abre para el CELCIT en Argentina (tiene otras dos secretarías en España y Venezuela y sedes en todo el mundo), no es sino el fruto de las incansables gestiones realizadas por sus autoridades así como del profundo compromiso de la comunidad teatral iberoamericana, cuyos integrantes lograron reunir más de 4 mil firmas para pedir “una sede para el CELCIT”.

“Es una situación complicada que hemos tomado con serenidad, y además hemos tenido un enorme apoyo de todo el mundo, incluyendo la intervención del Presidente de la nación”, dice este autor y director.

Pero, ¿qué hace al CELCIT una institución tan importante? Bastaría con decir que nació a partir de una recomendación de dirigentes culturales de todo el continente reunidos por convocatoria de la UNESCO. “Ellos sugirieron que se creara, en algún lugar de América Latina, una institución que se dedicara a intercomunicar a los teatros iberoamericanos entre sí”, cuenta Juan Carlos Gené, presidente de la asociación.

Entre las acciones que aquí desarrolla se destacan: el dictado de cursos y talleres; la presentación de espectáculos; la organización de encuentros y festivales; el desarrollo de publicaciones y el mantenimiento de un foro de comunicación entre más de 3 mil teatristas de todo el mundo.

“Acá encontré un nivel de enseñanza óptimo” afirma el estudiante Guillermo Bosch, al tiempo que destaca la riqueza de compartir las clases con “una cantidad enorme de estudiantes extranjeros”. Como sala teatral, el CELCIT puede albergar a un público de 60 personas.

“Es un teatro independiente que cumple con el precepto de ser teatro por amor al teatro y a la gente. Ni comercial ni farandulero”, afirma la actriz Rita Terranova, quien hasta fines de junio está interpretando allí el unipersonal “Loteo”. Sólo algunas poderosas razones por las que el CELCIT debe tener una sede propia y permanente…

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CELCIT
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