Para el conocido director y dramaturgo, el teatro tiene hoy esa entidad en oposición a los espectáculos masivos y globalizados que proponen la televisión e internet, ante las cuales el teatro se para como “la única manifestación espectacular de vida auténtica” y una alternativa a “fantasmas de vida transmitidos por medios mecánicos”.
Texto: María Alicia Alvado | Fotos: Mariano Cattaneo
Pocas voces más autorizadas que la suya para hablar del devenir del teatro latinoamericano. Presidente del CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Artística) desde mediados de los 90, ex presidente de la Asociación Argentina de Actores, de Canal 7 y del Teatro San Martín, su trayectoria en teatro, cine y televisión lo muestra trabajando alternativamente como autor, director, dramaturgo y pedagogo en diferentes geografías del continente, a partir de su exilio de 17 años en Venezuela. En esa nota le proponemos compartir algunas de sus lúcidas reflexiones sobre la actividad, amasadas a la luz de la experiencia de 50 años emparentado con el teatro latinoamericano.
¿Es el latinoamericano un teatro que busca o fomenta el cambio social positivo?
Yo creo que sí, independiente en que las épocas que el CELCIT se creó (1975), por la misma situación política de continente, era un teatro expresamente politizado. La federación de Festivales de América de Puerto Rico, el CELCIT, todas fueron iniciativas que se alimentaron en un caldo de cultivo de mucha militancia que era el Festival de Teatro de Manizales de Colombia, un festival muy “aguerrido”. Esto ha ido variando mucho, hoy tenemos democracias todos lados, independientemente de sus mediocridades y contradicciones, pero las problemáticas son otras. Pero creo que todo el teatro, porsu misma condición es de algún modo es un gran aparato creativo de resistencia.
¿En qué sentido lo dice?
Porque el teatro latinoamericano participa de una realidad teatral que es del mundo entero: hasta hace 100 años, el teatro tenía el absoluto monopolio del espectáculo masivo –cuando masivo era un espectáculo de 2 mil personas- y era el único lugar de reflexión colectiva. La aparición del cine, de la televisión, de la radio, la TV por cable, el DVD, le quitó presencia al teatro. Pero el teatro no puede de ningún modo –y no lo hace- competir en la masividad, porque ahora masivo es un programa que lo ven en el mundo simultáneamente 2 mil millones de personas.
¿Qué puede hacer el teatro cuando una sala de 500 personas ya es grande porque se ven los actores chiquitos y se escucha mal?
El teatro se ha concentrado en su real misión hoy que es la única manifestación espectacular de vida auténtica. Porque todo lo demás son fantasmas de vida transmitidos por medios mecánicos. La presencia viva de seres humanos frente a una asamblea de seres humanos modificándose por el soplo común, eso es el teatro. Yo creo que si la gente sigue yendo al teatro es para ver a los actores. ¿Por qué otra cosa lo lleva? El teatro puede ser masivo de ninguna manera porque la expresividad es inversamente proporcional a la distancia del escenario.
¿Que piensa de las asociaciones que emplean al teatro como una herramienta para la integración o reinserción social de personas afectadas por distintas problemáticas?
Me parece formidable porque nosotros lo ejercimos aquí antes de mi exilio, a través de una institución que se llamaba Centro de Cultura Nacional José Podestá. En aquel tiempo éramos pocos los que hacíamos eso y estaba unido a intereses políticos muy claros, todos militábamos en el peronismo. Pero actualmente hay una especie de fervorosa actividad teatral en muchos niveles no profesionales.
Y pareciera que, dentro de las distintas artes, el teatro es particularmente apropiado para esto…
Claro porque moviliza personalmente a la gente y, en un nivel no estético, no exige demasiadas destrezas. Cualquiera puede plantarse ante el público y decir quién es. Esto no lo convierte en actor, pero si un moderador logra que la gente se exprese poniendo su cuerpo en el espacio en presencia de otros, es un logro extraordinario y es un cambio en la vida de la gente muy importante. No por nada el teatro de aficionados ha existido desde siempre…

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