El éxito de una iniciativa depende en gran medida de conseguir sensibilizar a la opinión pública. Amnistía Internacional, Fundación Sales y Missing Children Argentina apuestan, desde canales diferentes, a esa meta.

Texto: María Alicia Alvado - Fotos: gentileza Amnistía Internacional, Greenpeace Argentina, AFS

Campañas globales de bien público que involucran a miles de personas; y esfuerzos de una pequeña comunidad para mejorar la infraestructura de su escuela. En ambos ejemplos, la clave de los resultados se encuentra en lograr el apoyo de la opinión pública.

Inicialmente, sólo se trata de ideas. Y en los primeros pasos que den reside en buena parte el éxito posterior. “Una campaña nace porque uno ve un problema que puede solucionar. Si está dentro del mandato de la organización, empezás a pensar cómo podría cambiarse y qué cosas podríamos hacer”, explica Rafael Barca, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional en Argentina, organización reconocida mundialmente por sus campañas en favor de los derechos humanos.

En este punto, asegura, se hace insoslayable fundamentar la existencia del problema en cuestión –“porque eso pone en juego tu credibilidad”, aclara Barca, realizar un análisis de la sociedad en la que se quiere incidir y de las propias fuerzas para hacerlo. En la etapa de diagramación de acciones las decisiones más importantes son la elaboración del mensaje y la elección de los medios para comunicarlo.

“El eslogan de la campaña es una cuestión de marketing pero no alcanza sólo con eso. Debajo debe haber un mensaje en varias capas, con lo que querés decir a cada quién: la prensa, los políticos, los otros organismos. Idealmente el mensaje tiene que englobar el problema y cómo se puede solucionar”, dice.

En cuanto a los medios, la elección depende de que la campaña busque llegar a la opinión pública o directamente a determinadas autoridades con poder de decisión. Por ejemplo, “si querés liberar a un preso político en Cuba y sabés que el Papa va a ir allí, no sirve que gente de todo el mundo envíe cartas al Vaticano. Tenés que buscar a un cardenal que vaya a esa misión y empezar a hablar con él. Eso en sí es una campaña”, explica.

Internet: una herramienta para recaudar fondos
Fundación Sales se dedica a apoyar económicamente proyectos de investigación científica en el país. Y desde hace siete años realizan con éxito una campaña de recaudación de fondos a través de la subasta de artículos donados en MercadoLibre.com.

Sales tuvo la visión de apostar por este recurso allá por 1999, cuando muy pocas personas tenían acceso a Internet y menos aún conocían sobre las subastas online. “Mercado Libre nos invitó a participar sin costo de comisión, y como no fabricamos nada, se nos ocurrió pedirles productos donados a las empresas. Y así empezamos”, explica María José Majdalani, Fundraiser de la Fundación.

Hoy en la sección de Fundación Sales se ofertan permanentemente entre 30 y 100 artículos, desde un juego de vajilla de café hasta un teclado de Charly García.

Además, a partir de algunos primeros fracasos la Fundación aprendió que “es inútil ofrecer hasta un Rolls Royce” sin una efectiva estrategia de difusión que haga énfasis en los potenciales interesados. Por eso, “se mandan gacetillas a los medios y folletos por mail a más de 15 mil personas”, explica.

Aunque no es su principal mecanismo de recaudación, descubrieron que les aseguraba otro objetivo fundamental: difusión y visibilidad. “Se trata de una vitrina que está abierta los 365 días del año, las 24 horas del día”, relata Majdalani.

Hacer campaña desde una factura
Por Adriana Sellan Missing Children Argentina

Missing Children cuenta cómo se creó la campaña para encontrar niños desaparecidos incluyendo avisos en las facturas de servicios.

“La campaña para mostrar fotos de chicos nació cuando Edesur se acercó a nosotros; esa visión y compromiso son únicos. A partir de ahí, el diseño lo dejamos a criterio de la empresa; nosotros lo único que pedimos es que estuviera la foto, nuestro logo, numero de teléfono y correo electrónico.

A pesar de las numerosas críticas por la baja calidad, el tamaño y el blanco y negro de las fotos, lo importante son los resultados: el 50% de los chicos cuyas fotos fueron incluidas aparecieron. Eso nos lleva a seguir intentando, más allá de los inconvenientes.

Otro caso es el de CTI, que ofrecieron publicar las fotos de los niños en el reverso del resumen de cuenta de sus clientes. A pesar de que esta propuesta parecía poco alentadora por no estar en el frente de la factura, en compensación, la empresa nos ofreció publicar tres fotos en un tamaño muy razonable, y los resultados fueron muy alentadores: en la emisión del primer resumen, se encontró a S., un chico cuya familia hacía ya un año y medio que lo buscaba, y en el segundo resumen, a tres hermanos; según palabras del padre, era “la última esperanza” que tenía de encontrarlos.

Mostrar la foto de un chico perdido en una factura de luz, gas, teléfono, resumen de tarjeta de crédito, tasas municipales, etc., tiene un valor incalculable para sus familias. La factura no se tira sino que se guarda, está pegada en la heladera, por lo menos un tiempo, y eso nos lleva a “mirar” a ese chico.”

Más información
Amnistía Internacional
www.amnesty.org

Fundación Sales
www.idealist.org/es/org/91571-319

Missing Chidren Argentina
www.missingchildren.org.ar