A solo 15 km de Bariloche se encuentra el Mercado de la Estepa, un espacio donde artesanos de la zona venden sus productos en forma directa, sin intermediarios. Una experiencia que busca revalorizar la cultura y la forma de trabajo de los habitantes rurales del sur argentino.
Texto y fotos: Rodrigo Podestá
“Vos, artesano, podés venir aquí, mostrar lo que producís -nosotros verificamos que realmente lo realizás vos-, dejás tu producto y luego tenés que cumplir un horario de atención al público. O sea, atender el mercado vos mismo”.
Así de simple explica Roberto Killmeate el mecanismo de funcionamiento del Mercado de la Estepa que funciona en Dina Huapi, a pocos kilometros de Bariloche. Killmeate creó este espacio hace tres años, cuando fue convocado por una fundación suiza para desarrollar un programa que integrara a artesanos de la estepa patagónica que estaban aislados y que no sabían cómo comercializar sus productos. Es así como nació este mercado que lleva el nombre de “Quimey Piuqué”, voz mapuche que significa “buen corazón”.
La posibilidad de ganar lo justo
Cuando comenzaron no eran más de 20 voluntades y un local demasiado grande que mira a las rutas 23 y 237. Ahora el lugar les queda chico y ya suman a más de 200 artesanos, con participantes de regiones como Valcheta, a más de 500 km de distancia.
“Yo voy recorriendo las casas de las artesanas, buscando lo que ellas hacen”, explica Ana María, representante de la región de Comayo, un pueblo en el noreste de Dina Huapi, “después las llevamos al mercado, y cuando se venden les traemos el dinero. Antes no teníamos manera de comercializar nuestras cosas. Por estos lugares estaban los mercachifles, la gente que cambiaba la artesanía por una bolsa de harina o por unos kilos de yerba. Se aprovechaban de la situación”.
Hoy eso cambió. Gracias al mercado, son los artesanos los que ponen el precio a sus productos, basándose en el trabajo que les ha llevado y una gran dosis de sentido común. “Cómo determinar el precio de un producto no es fácil”, confiesa Killmeate, “estamos ayudando y capacitando a la gente para que calculen un precio justo.” Elvira, quien se dedica a tejer ponchos, guantes y mantas, explica su método: “yo pongo el precio de acuerdo al trabajo que me ha llevado, me fijo cuántas horas le dediqué, y al precio del kilo de lana”.
Rosalía, otra tejedora de la región de Pichileufu, destaca el valor agregado que le suma a la lana con sus manos: “al trabajar uno la lana le saca mucho más, al hilarla y tejerla le saco unos $150, mientras que si vendo un kilo de lana a un mayorista gano sólo $7. Esa es la diferencia. Por eso prefiero trabajarla, además de que es una buena terapia para el stress”.
Por estos días, Roberto Killmeate se encuentra con otros proyectos que muestran su espíritu emprendedor. Por un lado está creando un nuevo mercado para productores pesqueros del golfo de San Matías, sobre el Atlántico, y por otro está juntando firmas para lograr dar personería jurídica a estos mercados y establecer una ley sobre economía social. Dos acciones para afianzar un nuevo mecanismo de desarrollo basado en la revalorización de la persona y sus capacidades, su cultura y su entorno.
“A mí me ha tocado vender mis productos a turistas extranjeros”, cuenta Rosalía, “y les explico que el sweater lo hilé yo, les muestro cómo es la lana, qué olor tiene, porque ellos ni se imaginan cómo es el proceso. Y me siento muy bien, les explico y vendo directamente lo que es mío. Yo siento orgullo, uno valoriza más lo que hace, me siento mejor, me doy más importancia, siento que puedo hacer muchas cosas”.
Más información
El Mercado de la Estepa queda en Dina Huapi, entre las rutas 23 y 40. Rio Negro. www.mercadodelaestepa.com.ar

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